Basílica de la Natividad La Basílica o Iglesia de la Natividad se encuentra a un costado de la plaza de la Natividad en Belén y, según cuenta la historia, marca el sitio donde José y María llegaron sin tener hospedaje para dar a luz al hijo de Dios. Una primera iglesia sobre la cueva del pesebre se construyó durante la primera mitad del siglo IV d.c. por Santa Helena, madre del emperador Constantino. La segunda y actual iglesia fue construida en el año 530 d.c. por orden del emperador Justiniano quien quería una edificación de carácter imponente que marcara el sitio de nacimiento de Jesucristo, pues la antigua iglesia había sido destruida por invasores extranjeros. El aspecto exterior de la iglesia parece como si se tratara de una antigua fortaleza, precisamente construida de esa manera para protegerla de agresiones e invasores foráneos. Sin embargo, por dentro se aprecia una sobriedad y solemnidad en su construcción muy especial pudiendo percibirse los diferentes ornamentos religiosos que se le fueron agregando a través de los años y de las distintas culturas que dominaron la zona. La puerta de entrada, a un costado de la iglesia, fue construida en el año 1.500 de manera muy angosta y baja con el objeto de proteger la iglesia además de impedir la entrada de fieles montados a caballo como muestra de respeto. La Basílica de la Natividad tiene un largo de 54 metros y 26 metros de ancho. Consta de cinco naves separadas por cuatro corrida de columnas de estilo corintias de 6 metros de altura cada una en las cuales se puede apreciar las inscripciones en griego y latín de nombres de distintos santos. Alrededor del siglo XII, el suelo de la Basílica fue decorado con muchos mosaicos de técnicas muy antiguas, quedando hoy en día sólo fragmentos de aquellos originales. La Basílica de la Natividad es un lugar sagrado respetado a lo largo del tiempo, tanto por cristianos como musulmanes, generando un enorme orgullo para el pueblo palestino ser los custodios del sitio del nacimiento de Jesucristo y pregonar el mensaje de paz que desde allí se originó. Gruta de la Natividad La gruta de la natividad se encuentra dentro de la Basílica de la Natividad y marca el sitio exacto que, según la tradición cristiana, nació Jesús en el pesebre de Belén. Del altar de la Basílica de la Natividad se abren dos escalas que bajan hacia la gruta y desembocan en una estrella de plata de 14 puntas rodeada de mármol blanco que marca el lugar del nacimiento del Señor y en cuya superficie se puede leer la inscripción: " Hic de Virgine Maria Jesús Christus natus est " que traducido del latin significa Aquí Jesucristo nació de María Virgen. La gruta es un lugar muy pequeño de aproximadamente 12 metros de largo por 3 metros de ancho, cargado de misticismo que genera un gran recogimiento al entrar en ella. La gruta esta adornada con muchas velas y 15 lámparas de aceite que son mantenidas por las distintas órdenes religiosas que se encuentran en la iglesia, de las cuales seis lámparas pertenecen a los ortodoxos, cinco a los católicos armenios y cuatro a los católicos romanos. |