Seminario entre América Latina y el Mundo Árabe:
 

ACORTANDO BRECHAS ENTRE AMBOS BLOQUES

 

La generación de nuevos impulsos a vínculos ya existentes y un llamado al emprendimiento conjunto fueron la tónica que marcaron el Seminario entre América Latina y el Mundo Árabe, “Seeds for the Future”, organizado por la Fundación Palestina Belén 2000-Chile, en el contexto de su VI Aniversario y donde expusieron importantes figuras del acontecer político y económico de ambos bloques.

 

La Presidenta Michelle Bachelet afirmó que “las semillas están, pero tiene que haber líderes que las siembren”, reiterando que en Chile “están dadas las condiciones para invertir, sobre todo, si el país se consolida como plataforma para negocios hacia la región y también hacia otras regiones”.

Del mismo modo, el Canciller Alejandro Foxley, coincidió en que las relaciones entre los dos mundos están recién empezando desde el punto de vista de su potencial, con un comercio de 260 millones de dólares en exportaciones. Es por ello que invitó no sólo a las generaciones árabes de nuestro país y al resto de Latinoamérica, sino que también a la delegación de los Young Arab Leaders, YAL, —Agrupación de Jóvenes Árabes Líderes, fundada en 2004 por el Foro Económico Mundial— a recorrer el potencial de inversiones que ofrece Chile, con una economía de mercado globalizada, un gobierno confiable e instituciones fuertes.

 
 

En este mismo contexto, el Presidente del Directorio de los YAL, Saed Al Muntafiq, quien también se refirió a los avances, desafíos y programas que dicha asociación está llevando a cabo en diversos países, recalcó que “ a pesar de que aún los intercambios entre ambos bloques son mínimos, estamos acá porque estamos seguros de poder alcanzar mucho más”. Asimismo, recalcó que “en Latinoamérica hay 18 millones de árabes con valores comunes como la tolerancia, el respeto y la libertad” que, en conjunto con el entendimiento, representan un reto fundamental entre las partes.

 

El Presidente del Directorio de la Fundación, José Said, quien dio la bienvenida a la comitiva de los YAL, subrayó los cinco pilares fundamentales de esta organización (emprendimiento, educación, liderazgo, empoderamiento de juventud y el diálogo con otras regiones del mundo), enfatizando en la importancia de “sembrar semillas que germinen para ambos bloques”.

En otro ámbito, uno de las personalidades que más acaparó la atención del público fue el empresario mexicano más rico del mundo, Carlos Slim, quien citó a Chile como país modelo a seguir, y a Dubai por ser una nación que de ser petrolera pasó a centrarse en el sector de servicios. A su vez, el magnate repasó los paradigmas de la sociedad actual, los cuales se sustentan en el bienestar de los demás, la paz, pluralidad, diversidad, libertad y otros. En especial, Slim explicó que para sostener el desarrollo de un país no sólo es importante enfocarse en la educación de calidad y la generación de empleos, sino que también en el desarrollo de capital humano y físico.

 
 

Por su parte el Vicepresidente de la Cámara de Comercio Árabe-Brasileña, Paulo Atallah, puso como ejemplo a su país, como principal socio latinoamericano del mundo árabe (US$138 billones en exportaciones), destacando las interesantes cifras, proyectos y programas entre ambas naciones, los cuales han conseguido éxito, gracias a la cooperación y el profundo desarrollo que Brasil está extendiendo en el área de las comunicaciones.
Al finalizar el Seminario, la Presidenta Bachelet reiteró su preocupación por la realidad de Medio Oriente. “ Miramos con preocupación los dramáticos eventos en Irak y esperamos que la comunidad internacional colabore en lo que sea necesario para contribuir a terminar con este drama que afecta a tanta gente inocente", señaló.

 
 

Igualmente, avaló la esperanza de la creación de un Estado Palestino “ en un proceso de coexistencia pacífica y de reconocimiento de derechos recíprocos entre el Estado de Israel y todos sus vecinos árabes”.
El Seminario creado para la promoción de vínculos y el fortalecimiento de valores compartidos, a partir de experiencias exitosas entre cada bloque, constituye un esfuerzo para la superación de aquella imagen preconcebida de un mundo árabe sin adaptación a la cultura occidental, fijando así, las bases de una red entre las dos regiones, para proyectar la cooperación en términos sociales, políticos y económicos .