Excéntrico, laborioso y con gran sentido del humor, se disfraza de plebeyo para ir en busca de los problemas de su gente. Durante ocho años de reinado, se ha convertido en el impulsor de una serie de reformas que están cambiándole paulatinamente el rostro a Jordania y a su talón de aquiles: la economía. Gran moderador del conflicto Israel-Palestino ha sabido conducir una política exterior totalmente pragmática en una Región donde el equilibrio es frágil. |
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Hacia mediados de 2000, en el Ritz-Carlton de Atlanta, Larry King, el rey de los talk shows, interpelaba al nuevo monarca de Jordania con la pregunta más sencilla, compleja y existencialista:
“— Su majestad ¿Usted quería ser rey?
— No.
— ¿No quería se rey?
— (…) No, no es un “empleo” que uno desee. (…) Es un tremendo cambio, no sólo el hecho de perder a tu padre sino que ser nombrado en esta posición de inmensa responsabilidad”.
No cabe duda que más de alguna vez las palabras de King le repercutieron intensamente, sobre todo, cuando su padre—el legendario Hussein I con un reinado de 47 años—desfallecía por un cáncer linfático.
En plena transmisión de la cadena CNN, Abdalá II reconocía que un hombre como su antecesor jamás sucumbiría ante una enfermedad y que la noticia le había provocado un verdadero shock.
Fue tras la bienvenida a Jordania tras su permanecía en la Mayo Clinic de Rochester ( Estados Unidos), que el primogénito se reunió finalmente con el monarca. “Quiero que seas príncipe sucesor, algo que has merecido toda tu vida y sé que cumplirás mis expectativas”, le comentó. Hasta ese momento dicho nombramiento lo gozaba desde 1965, el hermano de su padre y tío suyo, Hasán.
Nacido del segundo matrimonio de su progenitor con la británica Antoinette Avril Gardner y con cuatro hermanos y seis hermanas, Abdalá I ya estaba casado con la bella princesa palestina Rania y tenía cuatro hijos cuando le tocó subir al reino el 7 de febrero de 1999. Y así como ser monarca por siempre no estaba entre sus planes, el Ejército y la formación militar, tampoco. |
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| Un príncipe-estudiante en Occidente |
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“Si tan sólo este rey hablara el árabe tan bien como el inglés”, es la típica frase con la que algunos jordanos se refieren al acento británico de Abdalá II. Otros tildan al cuadragésimo tercer descendiente directo de la Dinastía Hashemí (profeta Mahoma) de ser “americanizado” y occidentalizado por su formación en Estados Unidos e Inglaterra. Sin embargo, para el monarca dicha experiencia le ha permitido ahondar y comprender tanto a Oriente como a Occidente, con una amplia visión y sin perder en absoluto su cultura y raíces. |
Desde joven que el entonces príncipe vivió una educación rodeada por un ambiente sencillo y corriente. Cursó sus estudios básicos en el Colegio Educacional Islámico de Amán (capital jordana), continuándolos en la Saint Edmund School de Inglaterra. Luego pasó a la Eaglebrook School y Deerfield Academy en los EE.UU , para su enseñanza secundaria. Especialmente en esta última, el primogénito era un alumno más tratado de igual a igual por sus compañeros, quienes jamás comprendieron su calidad de realeza, monarquía y corona.
En aquel tiempo y poco antes de graduarse (1980) su padre le manifestó sus ganas de que siguiera sus pasos en la Royal Military Academy de Sandhurst, Inglaterra, pero el hashemí no tenía pensado ser parte del Ejército, sino que ingresar a alguna universidad prestigiosa de Estados Unidos y dedicarse al derecho internacional.
Sus tres primeras semanas en la Academia fueron de horror corriendo entre medio de bosques portando un rifle y con la cara toda embarrada mientras sus amigos universitarios se divertían los fines de semana.
Finalmente logró tomarle el gusto a los consejos de su padre y en 1986 se licenció en Relaciones Internacionales por la Universidad de Georgetown, Estados Unidos. Posteriormente sirvió un año al Ejército británico y luego a las unidades acorazadas del Ejército Real Jordano.
Durante la época de sus estudios era difícil para Abdalá II y el resto de sus hermanos compartir muy seguido con su padre, aunque durante las vacaciones pasaban siempre el tiempo juntos. En especial, el heredero tuvo la oportunidad de viajar mucho con él acompañándolo en sus visitas de Estado alrededor del mundo y compartiendo con futuros líderes jóvenes.
Con el tiempo el en vías de soberano se convirtió en un oficial muy competente, siendo ascendido a subcomandante de las fuerzas especiales encargadas de la protección de la familia real (1993). Un año más tarde obtuvo el grado de general de división al frente de una unidad especial antiterrorista. Tales éxitos no lograron modificar su personalidad de hombre afable y laborioso, con una inusual modestia y gran sentido del humor. El próximo rey seguía conservando sus aficiones por los coches de competición, las artes marciales y el gusto por pilotear aviones de alta velocidad.
| El rey de la modernización y…el disfraz |
| ¿Cómo debe obrar un rey para mejorar las condiciones de vida de sus habitantes? Disfrazándose y saliendo a la calle para conocer los problemas de primera fuente. Esta ha sido la respuesta del excéntrico Abdalá II quien durante estos años se ha convertido en taxista, reportero de televisión, etc., obligando a los funcionarios a suprimir la abulia. La medida ha repercutido a la población a tal punto que hasta los cajeros de los bancos se esmeran por temor a que quien está leyendo el periódico en la fila sea el famoso Abdalá II. |
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En otro ámbito su majestad, con un régimen monárquico, conservador y pro-occidental, se ha empeñado en revertir el problema mayor de Jordania: la economía, que acarrea altas cifras de desempleo, pobreza y endeudamiento.
El país con relativamente escasos recursos naturales, se ha sostenido con préstamos, ayuda del extranjero y remesas provenientes de trabajadores expatriados, los cuales en su mayoría trabajan en los reinos petroleros del Golfo Pérsico.
Con la llegada de Abdalá II se ha seguido estrictamente el programa de liberalización diseñado por el FMI en 1989, con lo que el Rey ha impulsado una privatización acelerada de los activos del Estado en los sectores de energía, transporte y comunicaciones. Igualmente, ha suprimido los mecanismos de control de los precios, dedicando esfuerzos para aminorar el gasto público, recortando hasta los subsidios a los bienes básicos.
Jordania ha logrado ingresar a la OMC (2000) y ha firmado un acuerdo de libre comerncio con Estados Unidos (2000), la Unión Europea (2001), los países europeos de la asociación del libre cambio y dieciséis naciones árabes.
No obstante a la compleja situación, se está reflejando un modelo de crecimiento sustentado en el turismo, la construcción y la gran afluencia de fondos árabes que financian numerosos megaproyectos inmobiliarios.
El Rey, por otra parte, se ha esmerado en asegurar un desarrollo sostenible para mejorar el estándar de vida de los jordanos, modernizando las tecnologías de la información, sistemas educativos y salud.
Asimismo ha impulsado la reforma administrativa nacional, la transparencia en el gobierno frente a la corrupción y su compromiso con la democratización que aún está pendiente. Del mismo modo, se está gestionando el adelanto de las libertades civiles y de prensa, al igual que la garantización a las mujeres de una función más integral en los ámbitos socioeconómicos y políticos.
| Moderador del Conflicto Israel-Palestina |
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En una de sus últimas entrevistas en lo que va de 2007, Abdalá II señaló al diario “Kazakh Pravda” de Kazajistán que “ el legado de mi padre es su creencia en la paz, una creencia motivada por una visión no sólo de la gente de Jordania, sino que de la región completa”. |
Siguiendo la campaña del legendario Hussein I, su majestad se ha convertido en un gran promovedor del proceso de paz en Medio Oriente, enfatizando continuamente que la tarea fundamental es poner fin al conflicto árabe-israelí. De ahí que Jordania apoya activamente las inciativas de los diversos organismos y países involucrados en esta labor.
Entre ellas, la Hoja de Ruta publicada por el Cuarteto Diplomático—conformado por la ONU, la UE, la Federación de Rusia y Estados Unidos—la cual adopta una serie de medidas y obligaciones esquemáticas como marco vital para lograr una solución.
Asimismo, el hashemí pone hincapié a la Iniciativa de Paz Arabe acogida por dichos líderes en la Conferencia de Beirut en 2002 y luego reiterada en la Conferencia de Riyadh (2007), en la que se solicita a Israel aceptar el proyecto de paz.
“La única solución que entregará la seguridad que ambas partes necesitan es un resultado de dos estados: un estado palestino, viviendo en libertad e independencia al lado de Israel”, agrega. En otras palabras, ha propuesto que Jerusalén sea declarada “ciudad abierta” y que el oeste de ésta sea la capital de Israel, siendo el este la capital del futuro Estado Palestino.
De igual manera, Abdalá II se opone fuertemente al muro de separación israelí y respalda la situación de los refugiados palestinos que alcanzan un 30% de su población, es decir, alrededor de 1,57 millones de personas.
En este contexto, su relación con Israel basada en el tratado de paz entre ambas naciones sigue vigente, mas la gran sensibilidad nacional por el conflicto con Palestina, han hecho que el monarca aplique una diplomacia meramente correcta.
Una política exterior “ del todo para todos”
Su gran habilidad en materias de política exterior han permitido que el Rey del Mar Muerto sostenga en equilibrio sus relaciones internacionales, sobre todo, entre la alianza Washington-Londres y el sentimiento pro-Sadam de parte de la mayoría de los jordanos (en particular con los de origen palestino).
Su principal aliado económico de la Región, Irak, ha sido apoyado fielmente, siendo Jordania la primera nación árabe en ofrecerse a enviar tropas de paz en 2004.
Con el resto de la región el carismático Abbie, como le dicen los norteamericanos, goza del respaldo de gran parte del pueblo jordano y ha sabido emprender lazos cordiales con sus vecinos más poderosos (Siria, Arabia Saudí y Egipto).
Extendiéndose hacia Occidente, las estrechas y estratégicas relaciones con Estados Unidos y el Reino Unido han sido de apoyo total hacia la guerra contra el terrorismo y a las invasiones de Afganistán e Irak. Los vínculos con Europa y Rusia, se han fortalecido, demostrando una vez más la gran capacidad que tiene este rey pro-occidental en una región compleja donde la represión pura y dura es norma.